Cuando el reggaetón aprendió a hablar inglés y olvidó de dónde venía
Hay un precio que se paga cuando la música latina cruza ciertos umbrales de fama global y ese precio tiene nombre: la identidad. El reggaetón, el trap latino y otros géneros que nacieron en calles y barrios específicos de América Latina y el Caribe están siendo pulidos, traducidos y domesticados para que suenen bien en playlists de Spotify en Estocolmo o en anuncios de marcas en Los Ángeles. Lo que queda después de ese proceso es otra cosa.